martes, 19 de febrero de 2008

Y un huevo la constancia…

¿El huevo o la gallina? Y si fue la gallina – ¿Protestaban entonces vuestros ancestros, los ibéricos antiguos, que les había costado una gallina y media?

ME LO he estado pensándo. Mucho. Por eso he tardado dos meses en poner algo aquí. Esto no quiere decir que lo que escribo sea digno de leer – naturalmente estáis libre de iros cuando queráis - pero por fin parece ser que me animo a escribir algo. A ver cuanto dura. Es un ejercicio catártico que puede causarme verbalitis y palabritis. Estais avisado.

Tengo que ser constante si lo quiero conseguir aunque me cuesta un huevo y la mitad del otro.
Que frase, jolines. ¿Porque un huevo? – ¿Por el huevo de oro? ¿Porque uno y medio, y no dos? ¿Alguien lo sabe? Me lo puede decir. ¿De que huevos hablamos? Porque no una sandia y la mitad del otro o a un nivel mas basto, una teta y la mitad del otro (que los hay que pesan como oro también y son mas grandes), o un codo y la mitad del otro, o una besuga y – bueno vale, ya….

Volviendo a la constancia, mi amiga Irma Delgado, (quien en realidad no conozco pero la fase queda bien) dice en su pagina de valores catolicas, que la constancia es (coge aire – lo vais a necesitar) … “la virtud que nos conduce a llevar a cabo lo necesario para alcanzar las metas que nos hemos propuesto, pese a dificultades externas o internas, o a la disminución de la motivación personal por el tiempo transcurrido. La constancia sustenta el trabajo en una fuerza de voluntad sólida y en un esfuerzo continuado para llegar a la meta propuesta venciendo las dificultades e incluso venciéndonos a nosotros mismos.”

No lo hubiera podido decir mejor pero si mas corto – los huevones simplemente no llegan a na. Mis problemas, como la raza humana casi entera son, como dice Irmi, las dificultades externas – mi trabajo en la Gaceta Guiri, los niños, la casa, un día soleada, la telenovela, y internas – sueño, hambre, sueño y hambre otra vez.